
La mujer, dirigiéndose al marido, le dice:
«Carlos, ¡te has vuelto a olvidar!»
A lo que el marido le pregunta:
«¿De qué, Merche?»
Y la conversación sigue:
– «¡Hoy cumplimos veinte años de casados!»
– «Pe… pe… pero, ¿cómo me voy a olvidar de eso?»
– «Quiero que me lleves a cenar, a ver un buen espectáculo y a bailar».
– «¡Justamente eso era lo que tenía planeado!»
– «Bueno, quiero que me lleves al Pumba-Pumba».
– «¿Quéeee? ¿Estás loca? ¡Eso es un antro!»
– «¡Carlos! ¡Quiero que me lleves ahí porque quiero conocerlo!»
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Y fueron… Apenas llegaron, el portero dice:
«Buenas tardes, ¿cómo le va, don Carlos? ¡Me alegro de volverle a ver!»
La mujer dijo sorprendida:
«¿Qué dice este hombre? Ha dicho que ‘se alegra de volverte a ver‘. ¿Has venido ya por aquí tú solo?
El marido la responde:
«¿Yo? ¿Pero estás loca? ¿A este antro? Les dirá a todos lo mismo. Estos lugares son así».
Llegaron al guardarropa y dice la persona al cargo:
«Don Carlos. ¡Qué alegría!»
La mujer le pregunta:
«Te ha dicho: «Don Carlos. ¿Es que te conoce?»
Y el marido le responde:
«¿Ehhh?… Y cómo no me va a conocer, si este hombre trabaja por las mañanas en el edificio de mi oficina. Es el electricista del edificio».
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Ya adentro, los recibe Alberto, el jefe de sala y comentan:
– «¡Cómo está, don Carlos! ¿La mejor mesa, como siempre, verdad?»
– «¿Este también es electricista en tu oficina, Carlos? ¡Te voy a matar!»
– «No… ehh… no, este señor me conoce porque es el que me vendió el vehículo todo terreno que te compré».
– «Carlos, me estás…»
En ese momento aparece la vendedora de cigarrillos, que le dice al hombre:
«¡Mi Reeeeeeeeyy! ¿Te doy tu Cohiba?»
La cigarrera, se pone el habano entre los pechos y le dice:
«¡Méte la manita, mi amor, y saca tu habanito!»
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Merche estaba a punto de matar a su marido cuando se apagaron las luces. Carlos y su mujer se sentaron y empezó el espectáculo. Apareció una mujer sensacional que empezó a hacer un estriptis. Cuando se quedó solo con la tanguita, se acercó a la mesa de Carlos y, cariñosísima, preguntó a toda la concurrencia:
«Y ahora, ¿quién me va a quitar la tanguita?»
Todos los presentes cantaron a coro:
«¡Se ve, se siente, Carlos con los dientes! ¡Se ve, se siente, Carlos con los dientes!»
Merche no aguantó más. Salió corriendo y se metió en un taxi. Carlos la siguió… Dentro del vehículo, la mujer empezó a pegarle y trató de arrojarlo fuera.
«¡Eres el hijo de puta más grande que he conocido!»
Merche se quitó un zapato e, histérica, comenzó a darle con él en la cabeza y a gritarle palabras malsonantes.
El taxista se dio la vuelta y dijo:
«Mire que hemos llevado putas locas, don Carlos. ¡Pero, como esta ninguna!»
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