TIERRA DE CAMPOS (ROOT)
El cocodrilo del Sequillo
A orillas del río Sequillo, en plena Tierra de Campos, se levanta la villa vallisoletana de Medina de Rioseco, conocida como la “Ciudad de los Almirantes”. En ella se encuentra la iglesia de Santa María de Mediavilla que conserva la piel de un caimán de cuya procedencia hay dos versiones, la fantástica y la real.
La leyenda: se estaba construyendo este imponente templo y cada mañana los trabajadores encontraban por el suelo lo realizado el día anterior. Nadie sabía quién era el que estaba detrás de aquella diabólica acción, hasta que se descubrió con estupor y miedo que el culpable era un enorme cocodrilo que se escondía en el río Sequillo.
El problema surgió cuando hubo que decidirse a enfrentarse a tan monstruoso y temible animal. Nadie quería arriesgar su vida, hasta que un preso se ofreció a acabar con la bestia a cambio de su libertad. Este valiente hombre se colocó delante del animal con un gran espejo, lo que hizo que al verse el cocodrilo en él reflejado se quedara inmovilizado ante tan extraño artilugio, momento que fue aprovechado por el preso para acabar con su vida clavándole una gran lanza.
La realidad: La realidad es mucho más sencilla, aunque también menos fantástica. Se trata de la piel de un caimán que como exvoto fue donada en el siglo XVIII por Manuel Milán, riosecano que marchó a América en busca de una fortuna que encontró, ya que llegó a ser alcalde de Puebla, en México.
(A la izquierda de la imagen vemos la piel del caiman que cuelga a la entrada de la iglesia de Santa María y a la derecha la replica que se colocó en la calle Mayor, en 2011, con fines comerciales).

