The Pits (USA)

En donde se hacían las ‘pelis’ de ‘buenos y malos’.

Pase una temporada en Tucson (Arizona) preparando el examen de vuelo por instrumentos y, un día, me levanté a las cinco de la mañana para poder ver el termómetro por debajo de los cuarenta grados, ya que después seguiría subiendo y ya no sería posible verlo marcar ‘tan poco‘. Y eso que era el mes de ‘mayo‘.

Pulsa sobre cualquier imagen para verla a mayor tamaño y con su pie de foto correspondiente.

Con tal calor, ¿como el típico vaquero siempre pedia para beber whiskey? Y no un vaso ¡NO! ¡Por botellas!
Típico vaquero

En Arizona, en las estribaciones de las Montañas Rocosas, es donde se rodaron las películas del Oeste, allá por los años ’60.

Lo que no me ha sido posible entender es que, si en el sur de los Estados Unidos hace tanto calor, ¿por qué le estaban siempre dando al whisky y no vaso a vaso, sino botella a botella? ¡Oh, Dios! Y además, los hombres con chaqueta y corbata.

Sí, en esas películas del Oeste siempre aparecía una mujer que, al final, se casaba con el ‘bueno‘ y, si al ‘bueno’ lo mataba el ‘malo’ pues …, se casaba con el caballo. ¡Qué más da!

Y además, aunque en aquellos tiempos los cosméticos no eran muy usados, en estas ‘pelis’ ‘las damas’ (siempre aparecía una que se enamoraba del ‘bueno’) recién levantadas ya estaban maquilladas. ¡Increíble!

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La Iglesia del Corazón Inmaculado de María.-

En el barrio de Polish Hill de la ciudad de Pittsburgh (PA) se alza una de las mayores y más antiguas iglesias de Pittsburgh, la Iglesia del Corazón Inmaculado de María.

Debido a que a mediados del siglo XIX se asentó en la ciudad de Pittsburgh un gran número de inmigrantes polacos, se construyó en 1897 esta iglesia como una parroquia de la etnia polaca.

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Un chascarrillo sobre el Papa.

El Papa visitó un día la Iglesia del Corazón Inmaculado de María y, vean lo que ocurrió:


El Papa sale de la iglesia del Corazón Inmaculado de María en Pittsburgh (USA), con una terrible prisa y levanta el brazo mientras grita «¡Taxi!»! ¡Taxi!«

Un taxista le reconoce e inmediatamente detiene el vehículo y el Papa rápidamente entra en él.

«¡Lléveme al aeropuerto rápido!», suplica. «Mi limusina se ha averiado y no puedo esperar a que la arreglen«

«¡No se preocupe!«, contesta el taxista mientras pisa el acelerador en dirección al aeropuerto.

Desafortunadamente, se encuentran con bastante tráfico y deben detenerse en varios semáforos.

Mientras que esperan que el cuarto semáforo cambie a verde, el Papa denota su creciente ansiedad:

«¡Deprisa! ¡Deprisa!«, suplica. «¡Tengo que coger el vuelo!«

 «Mire, su Santidad«, contesta el taxista, «es la hora punta y nos hemos encontrado con tráfico lento. Voy tan deprisa como puedo. Si me salto un semáforo en rojo, me pondrán una multa. No puedo hacer nada más«.

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Pero en el siguiente semáforo, el Papa está totalmente agitado.

De pronto se le ocurre una idea. «Haremos un trato«, le dice al taxista. «¡Déjeme conducir!«

«¿Quiere USTED conducir?«, pregunta incrédulo el taxista.

«Por favor«, responde el Papa. «¡Es el último vuelo y no puedo perderlo!«

«¿Cómo puedo decirle que no a su Santidad?«, dice el taxista.

Este sale rápidamente y entra de nuevo en el taxi, acomodándose en el asiento trasero, mientras el Papa sale y entra, colocándose en el asiento del conductor.

Tan pronto se encuentra tras el volante, pisa a fondo el acelerador y, con un gran chirrido de neumáticos, el Papa súbitamente se incorpora a la circulación. Conduce a 100 km/h por las calles de la ciudad, hace cabriolas en el tráfico, se sube a las aceras y se salta semáforos en rojo. Y cuando llega a los 150 km/h, un policía le ve pasar a su lado ‘volando bajito‘.

Con la sirena a todo volumen y las luces centelleando, el policía persigue el taxi por bastante distancia antes de que el  Papa pare el vehículo. El policía para detrás del taxi y sale. Camina rápidamente hacia la ventanilla del conductor y el Papa la baja. El policía le reconoce y dice:

«Espere aquí. No se vaya. Enseguida vuelvo«.

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Va al coche patrulla y llama a su sargento por radio.

... pero el Papa es su conductor!

«Sarge«, dice, «acabo de parar un coche y no estoy seguro si debo multarlo o no. Creo que es realmente importante«.

«¿Quién es?«, pregunta el sargento por la radio, «¿Es el alcalde?«

«No«, dice el policía, «creo que es más importante«.

«¿Es el gobernador?«, pregunta el sargento.

«No«, dice el policía, «creo que es más importante que eso«.

 «Bien», dice impacientado el sargento, «¿quién es?»

«¡No lo sé!«, responde el policía, «¡pero el Papa es su conductor!«


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Sobre mis vivencias en Estados Unidos escribí un libro, ‘Pix, What the Heck is that!‘ de cual tienes más información y puedes adquirirlo pulsando AQUÍ.

Si lo desea, puede descargar gratuitamente una versión de evaluación de este libro pulsando sobre el formato deseado: epubpdf.


Debajo, una galería sobre mi estancia (de solo 10 años) en los Estados Unidos.

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Los amigos de LoisyLuis en Pittsburgh

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En la 'afoto' podemos ver a los amigos de LoisyLuis en Pittsburgh (USA),
Vemos al Suicida saltando desde la torre de la 'Cathedral of Learning' (Catedral del Aprendizaje - Univesidad de Pittsburgh), al Águila Gigante, al Pájaro Loco y la pareja siempre feliz: el Perro Cabroncete y el Gato de Cheshire.

Y el niño que sigue 'erre que erre' con la pelotita. ¡No! A ese no le conocia. Se ha 'colao' en la 'afoto'.

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