
Seguro que te ha pasado en alguna ocasión: un día de verano extremo, el calor es casi insoportable y, de repente, el cielo se tiñe de un gris amenazante. En cuestión de minutos se desata un espectáculo de rayos, truenos y agua que lo inunda todo, para luego dejar un ambiente fresco y un olor muy característico.
Las tormentas de verano (o tormentas de evolución) son tan dramáticas como fascinantes.
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¿Por qué ocurren las tormentas de verano?
A diferencia de las tormentas de invierno, que suelen venir asociadas a grandes frentes fríos que viajan miles de kilómetros, las de verano se generan 'en casa' debido al propio calor de la estación. Se necesitan tres ingredientes principales:
- Calor extremo en el suelo: El sol calienta la superficie terrestre con fuerza durante el día.
- Humedad: El aire caliente absorbe la humedad del ambiente (especialmente si hay mares, ríos o bosques cerca).
- Aire frío en las alturas: El aire cálido y húmedo, al ser más ligero, sube rápidamente como un globo aerostático (un proceso llamado *convección*). Al subir, se topa con aire mucho más frío en las capas altas de la atmósfera.
Este choque térmico brutal hace que el vapor de agua se condense a toda velocidad, creando esas nubes gigantes con forma de yunque llamadas 'Cumulonimbus' (las de color gris y muy oscuras).
Pulsa sobre cualquier imagen para verla ampliada y con su pie de foto correspondiente.
Una tormenta de verano, una tormenta eléctrica, es aquella que produce los rayos que han atemorizado a tantas generaciones, a tantas que, hasta en aquella pequeña aldea gala de Astérix, temían que 'los rayos cayesen sobre sus cabezas'.
Dado que la velocidad de la luz (300.000 km/s) es muy superior a la del sonido (331 m/s) es por lo que vemos antes el rayo que escuchamos su efecto: el trueno (salvo que nos encontremos justamente bajo la tormenta).
Esto permite saber a qué distancia se encuentra una tormenta, basta dividir por 3 el tiempo que transcurre entre que se escucha el rayo y se escucha el trueno que ha producido, por ejemplo, si contamos 12 segundos entre que vemos el rayo y escuchamos el trueno, significa que la tormenta se encuentra a 4 kilómetros.
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En el siguiente vídeo se trata sobre la formación y dinámicas de las supercélulas, que son el tipo de tormenras aisladas que pueden producir el tiempo más violento. Son capaces de producir lluvias torrenciales, piedra de gran tamaño y tornados.
La supercélula es la reina de las tormentas. Se trata de la formación nubosa más preciada por los cazatormentas. Imponente en su aspecto, estructura, desplazamiento, potencia…
Se caracterizan por un factor muy importante y fundamental: la presencia de una única (en ocasiones, dos) columna de aire ascendente muy intensa que presenta rotación (ya sea ciclónica o anticiclónica), y que recibe el nombre de mesociclón.
Características de las tormentas de verano.-
- Breves pero intensas: No suelen durar horas; lo normal es que descarguen con furia en cuestión de 30 o 60 minutos y, poco después, vuelva a salir el sol.
- Mucho aparato eléctrico: La fricción del hielo y el agua dentro de la nube genera una cantidad enorme de electricidad estática, lo que se traduce en rayos y truenos espectaculares.
- Granizo frecuente: Como las corrientes de aire que suben son tan fuertes, empujan las gotas de agua hacia arriba una y otra vez, congelándolas en capas hasta que pesan demasiado y caen en forma de granizo.
¿Sabías qué? el delicioso olor que queda justo después de estas tormentas se llama petricor. Es el resultado de una combinación de aceites vegetales retenidos en el suelo seco y una sustancia llamada *geosmina*, que se libera al aire con el impacto de las primeras gotas de lluvia.
A algunas personas les encanta el respiro que dan estas tormentas frente al calor sofocante, mientras que a otras les arruina los planes de playa o piscina. ¿A ti te gusta disfrutar del espectáculo de una tormenta eléctrica o prefieres que el verano sea 100% soleado?
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Las tormentas de verano y el campo.-
El verano en el campo tiene su propio ritmo, y las tormentas de evolución son uno de sus momentos más intensos y cruciales. En el medio rural, lejos del asfalto de las ciudades, una tormenta de verano no es solo un cambio de tiempo que te obliga a cerrar las ventanas; es un evento que transforma el paisaje y que se vive con una mezcla de **alivio, respeto y, a veces, mucha tensión**.
- La antesala: El silencio del campo.-
Cualquiera que haya estado en el campo antes de una tormenta conoce esa atmósfera pesada y casi irreal. Las horas previas suelen ser de un calor asfixiante, el famoso **"calor bochornoso"**.
El comportamiento de la naturaleza suele avisar antes que cualquier aplicación meteorológica:
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- El silencio de la fauna: Los pájaros dejan de cantar de golpe y buscan refugio en lo espeso de los árboles.
- Insectos revolucionados: Las moscas se vuelven mucho más pesadas y activas debido al cambio de presión barométrica (la fuerza que ejerce el aire sobre la tierra).
- El viento cambia: De repente, el aire se detiene por completo para, poco después, dar paso a una racha de viento repentina y repentinamente fría que levanta el polvo de los caminos. Es el aire frío que se desploma desde la nube.
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- El alivio de la tierra seca.-
Cuando el agua por fin rompe a caer, el impacto visual y olfativo en el campo es espectacular. La lluvia estival hidrata los pastos agostados (secos por el sol) y da un respiro a la fauna silvestre y al ganado.
Pero el verdadero protagonista es el olor. El aroma a 'petricor' del que hablábamos antes se multiplica exponencialmente en el campo, mezclándose con el olor a tierra mojada, paja seca y plantas aromáticas como el tomillo o la lavanda, que intensifican su fragancia con la humedad.
- La otra cara: Los riesgos para la agricultura.-
Aunque el agua siempre es bienvenida, en el campo las tormentas de verano se miran de reojo porque suelen ser temperamentales y localizadas (pueden arrasar un cultivo en un pueblo y dejar el del municipio de al lado intacto).
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Para los agricultores y ganaderos, el verano es época de cosechas y estas tormentas traen tres grandes peligros:
| Peligro | Impacto en el campo |
| El granizo o piedra | Es el mayor temor. En pocos minutos, el pedrisco puede destrozar por completo viñedos, olivares o campos de cereal justo antes de ser segados, echando a perder el trabajo de todo un año. |
| Los rayos y la sequedad | El aparato eléctrico de estas tormentas es muy peligroso si viene con poca agua (lo que se conoce como 'tormenta seca'). Un solo rayo latente sobre un suelo muy seco o un árbol puede iniciar un incendio forestal en cuestión de segundos. |
| Riadas e inundaciones | Como el suelo del campo en verano está tan seco y duro, actúa casi como el cemento. No absorbe el agua rápidamente, por lo que las lluvias torrenciales provocan escorrentías e inundaciones de caminos en muy poco tiempo. |
Al final, cuando la tormenta se aleja flotando en el horizonte y el cielo se aclara, el campo recobra la calma con una luz limpia y un ambiente renovado, recordándonos la fuerza indomable de la naturaleza en esta época del año.
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Las tormentas secas en España y los incendios forestales.-
Las tormentas secas son uno de los fenómenos meteorológicos más temidos del verano en el interior de España. Se las define como el peor enemigo de las brigadas forestales, y con razón: tienen la capacidad de provocar decenas de incendios simultáneos en zonas de difícil acceso y en cuestión de minutos.
Para entender el peligro de este fenómeno, primero hay que ver cómo se origina en la atmósfera.
¿Cómo se forman las tormentas secas?
El secreto de una tormenta seca está en la capa de aire que hay entre la base de la nube y el suelo.
En las jornadas de calor extremo en la península ibérica (muy habituales en las dos Castillas, Extremadura o Andalucía), se dan las condiciones idóneas para que ocurra este proceso:
1. Inestabilidad en altura: En las capas altas de la atmósfera hay aire frío e inestabilidad, lo que permite que se formen nubes de tormenta (Cumulonimbus (las de color gris y muy oscuras)).
2. Un 'horno' en la superficie: Abajo, en el suelo, el ambiente está extremadamente caliente y, sobre todo, **muy seco** (con humedades relativas que a veces bajan del 15% o 20%).
3. La lluvia que nunca llega: La nube empieza a descargar agua, pero al caer y atravesar esa enorme capa inferior de aire tan cálido y seco, las gotas se evaporan por completo antes de tocar el suelo. Este fenómeno visual de cortinas de lluvia que flotan en el aire y desaparecen se llama *'virga*'.
El resultado físico es desconcertante: tienes una tormenta con todo su aparato eléctrico (rayos y truenos) y fuertes vientos, pero no cae ni una sola gota de agua al suelo.
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¿Por qué son tan peligrosas para los incendios forestales?
Si unimos la falta de lluvia con las condiciones del monte en verano, las tormentas secas se convierten en la chispa perfecta para un desastre ecológico debido a tres factores críticos:
1. Rayos "latentes" sin agua que los apague: En una tormenta normal, si un rayo cae y prende un árbol, la propia lluvia torrencial suele sofocar o contener el conato de incendio de forma natural. En las tormentas secas no hay agua.

Además, los rayos de estas tormentas suelen ser de 'polaridad positiva', que duran más tiempo e impactan con más fuerza en la tierra. A veces provocan lo que los forestales llaman 'rayos latentes': el rayo golpea el tronco de un árbol (como un pino), la corriente baja hasta las raíces y el fuego se queda combustionando por dentro de forma lenta y oculta durante horas (o incluso días). Cuando el calor del día siguiente aprieta, el árbol estalla en llamas de golpe.
2. Las temidas 'reventadas' o microrreventones: Cuando la lluvia se evapora en el aire (el proceso de *re-evaporación* que se ve en el diagrama), el aire de alrededor se enfría de golpe. Como el aire frío es mucho más denso y pesado que el cálido, se desploma desde la nube hacia el suelo a gran velocidad.
Al chocar contra la tierra, este aire se expande en todas direcciones provocando fuertes rachas de viento seco, racheado y errático (conocidas como reventones). Si un rayo acaba de prender un árbol, este viento huracanado actúa como un fuelle gigante, propagando las llamas a una velocidad asombrosa y cambiando la dirección del fuego constantemente, lo que pone en grave peligro a los equipos de extinción.
3. Simultaneidad y aislamiento.-
Una sola tormenta seca puede lanzar cientos de rayos en una tarde sobre una cadena montañosa. Esto genera múltiples focos de fuego a la vez en zonas altas de sierra, crestas y barrancos de muy difícil acceso terrestre. Los servicios de emergencia se ven desbordados al tener que atender diez o quince incendios distintos en puntos remotos en un intervalo de dos horas.
Por todas estas razones, cuando las agencias de meteorología activan los avisos por 'tormentas secas', las alertas de riesgo de incendios se disparan al nivel extremo, ya que la naturaleza cuenta con todo lo necesario para prenderse a sí misma.
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El siguiente video trata de como España está combatiendo numerosos incendios forestales alimentados por una ola de calor extremo y un fenómeno poco conocido pero peligroso: las tormentas secas. Estas tormentas producen actividad eléctrica, como rayos y truenos, sin que la lluvia llegue al suelo, lo que permite que los rayos aterricen en vegetación reseca y provoquen incendios de rápida propagación.
El peligro se intensifica cuando estos rayos se generan en regiones inaccesibles o aisladas, dificultando las labores de extinción inmediata. La Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet) ha advertido que, en combinación con vientos fuertes y altas temperaturas, estos eventos crean condiciones perfectas para incendios que escapan al control eficaz
Que debes hacer si una tormenta te pilla en mitad del campo.-
Estar en el campo y ver cómo el cielo se oscurece rápidamente mientras empiezan a sonar los truenos puede ser una situación muy imponente. Si te pilla una tormenta eléctrica (especialmente una tormenta seca o con fuerte aparato eléctrico) en pleno monte, la prioridad absoluta es protegerte de los rayos y de los vientos repentinos.
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Aquí tienes una guía clara de lo que SI debes hacer y lo que NO debes hacer jamás para mantenerte a salvo:
1. Lo que SÍ debes hacer.-
- Busca refugio en un coche: Un coche cerrado (no descapotable) con el motor apagado y las ventanillas subidas es uno de los lugares más seguros. Actúa como una jaula de Faraday: si un rayo lo golpea, la corriente eléctrica se desliza por el exterior de la carrocería metálica y se descarga en el suelo sin tocar el interior.
- Busca zonas bajas: Si no tienes ningún un coche o ningún un edificio cerca, muévete hacia zonas bajas del terreno, como valles, hondonadas o laderas profundas. Los rayos tienden a buscar los puntos más elevados.
- Adopta la 'posición de seguridad': Si la tormenta es inminente y estás totalmente al descubierto, haz lo siguiente:
1. Agáchate lo más bajo posible con los pies juntos.
2. Apoya la cabeza sobre las rodillas o cúbrela con las manos.
3. No te tumbes boca abajo en el suelo: El contacto directo con la tierra húmeda transmite la electricidad si un rayo cae cerca. Mantén el menor contacto posible con el suelo (solo las suelas de los zapatos).
- Deshazte de objetos metálicos altos: Si llevas bastones de senderismo, herramientas agrícolas o cañas de pescar, déjalos en el suelo a unos 30 o 40 metros de distancia de ti. No atraen los rayos por sí mismos, pero si son altos actúan como pararrayos caseros.
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2. Lo que NO debes hacer jamás.-
- NUNCA te refugies bajo un árbol aislado: Es el error más común y el más peligroso. Un árbol actúa como un pararrayos natural debido a su altura y humedad, atrayendo a los rayos para que descarguen a la tierra a través de ellos. Si hay varios árboles, el rayo caerá con mayor probabilidad sobre aquellos árboles de mayor altura. Pero si está solo, siempre el rayo caerá sobre este. Si estás en un bosque denso, colócate bajo los árboles más bajos, nunca bajo el más alto.
- Aléjate de las estructuras metálicas y líneas eléctricas: Evita las vallas de alambre, los tendidos eléctricos, las torres de alta tensión y los tractores o maquinaria agrícola abierta. Todos los elemento anteriores atraen a los rayos.
- Evita las zonas altas y despejadas: Huye de las cumbres, crestas de montañas, lomas expuestas y árboles solitarios en mitad de un llano. A cuanta mayor altura nos encontremos, más cerca estaremos de los rayos.
- Aléjate del agua: Si estás cerca de un río, un arroyo o una balsa de riego, sal del agua de inmediato y aléjate de la orilla. El agua es un excelente conductor de la electricidad.
- Evita las entradas de cuevas o salientes de roca: Aunque parezca un buen refugio, las corrientes de aire húmedo que salen de las cuevas y las grietas de las rocas pueden canalizar la electricidad de un rayo que caiga en la cima de la montaña.
Solo entra en una cueva si es profunda y puedes quedarte en el centro, lejos de las paredes.
Como ya comenté el truco para calcular la distancia de la tormenta: La regla de los 3 segundos. dado que la luz viaja mucho más rápido que el sonido. Para saber a qué distancia está el peligro real, utiliza la física matemática básica:
Distancia (en kilómetros) = Segundos entre el relámpago y el trueno / 3
Contar los segundos es una forma sencilla de monitorizar el peligro:
- Ves el relámpago (luz) y empiezas a contar: *1, 2, 3, 4, 5, 6...
- Suena el trueno en el segundo 6.
- Dividimos: 6 / 3 = 2. La tormenta está a 2 kilómetros de ti. Si el tiempo entre la luz y el sonido es menor a 15 segundos (unos 5 kilómetros), estás en la zona de peligro inmediato y debes buscar refugio ya.
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En el siguiente vídeo, el clima no acompaña a José, un cabrero, para sacar a pastar a las cabras, pero como al mal tiempo buena cara a Jose no le queda otra que mojarse y aprovechar para darnos las pautas a seguir ante una tormenta de verano en mitad del campo.
Que hacer si una tormenta te pilla en una zona habitada.-
Cuando una tormenta de verano descarga sobre un pueblo o una ciudad, el escenario cambia por completo respecto al campo. Aquí los principales peligros no son tanto los rayos directos, sino las 'inundaciones relámpago' (provocadas por la incapacidad del alcantarillado para absorber tanta agua de golpe), las 'fuertes rachas de viento seco' y los 'cortes de energía'.
Las precauciones en zonas habitadas se dividen en dos escenarios: si te pilla dentro de un inmueble o si estás en la calle.
1. Si estás dentro de casa o en un edificio.-
- Cierra ventanas y baja persianas: Las tormentas de verano suelen venir acompañadas de reventones (rachas de viento muy fuertes y repentinas). Cerrar todo evita corrientes que puedan romper cristales o arrancar ventanas mal ancladas.
- Asegura el balcón o la terraza: Retira o sujeta macetas, toldos, sillas plegables y cualquier objeto que el viento pueda hacer volar hacia la calle, ya que podrían golpear a viandantes.
- Protege los electrodomésticos: El aparato eléctrico de estas tormentas puede provocar subidas de tensión. Si los rayos son muy frecuentes, es muy recomendable desenchufar los aparatos sensibles (ordenadores, televisores, enrutadores, etc.) para evitar que se quemen.
- Evita el agua corriente y el teléfono fijo: Durante la fase más intensa de la tormenta, evita ducharte o fregar platos. Las tuberías metálicas o el agua de la red pueden conducir la electricidad si un rayo cae directamente en el edificio. Utiliza el teléfono móvil en lugar del fijo conectado a la pared.
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2. Si te pilla en la calle o en el coche.-
- Evita los pasos subterráneos y zonas bajas: En las ciudades, el agua busca las zonas declives a toda velocidad. Los túneles, garajes subterráneos y calles en cuesta pueden convertirse en ratoneras en cuestión de 5 minutos.
- Aléjate de elementos con riesgo de desprendimiento: No te refugies bajo andamios, grúas de obra, árboles grandes, vallas publicitarias o cornisas antiguas. El viento racheado de verano es muy traicionero.
- Si vas conduciendo, disminuye la velocidad o para: La lluvia torrencial de verano reduce la visibilidad a pocos metros y puede provocar hidroplaneo (aquaplaning) de inmediato. Si la intensidad es extrema, busca un lugar seguro fuera de la calzada (nunca bajo un puente si interrumpes el tráfico), enciende las luces de emergencia y espera a que pase lo peor.
- NUNCA cruces calles inundadas (ni a pie ni en coche): Aunque creas que hay poca agua, la corriente de una inundación relámpago urbana tiene una fuerza tremenda. Solo 30 centímetros de agua en movimiento pueden arrastrar un coche compacto.
Atención al alcantarillado: En muchos municipios, los meses previos de sequedad acumulan hojas, tierra y plásticos en los imbornales (las rejillas de las alcantarillas). Si ves que se acerca una tormenta y tienes una rejilla cerca de tu portal, echarle un ojo y retirar las hojas acumuladas puede evitar que el agua acabe entrando en los portales o locales comerciales.
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