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Son instalaciones industriales en las que la energía calorífica se transforma en energía eléctrica. Su principio de funcionamiento es simple: el calor generado se emplea para sobrecalentar agua y llevarla al estado de vapor Este proceso se realiza en la caldera.
Este vapor a muy alta presión se introduce en una turbina, que consta de varias etapas según la presión del vapor en cada una de ellas, ya que el vapor al ir atravesando la turbina pierde presión.
En la turbina se produce una rotación por efecto del vapor que la atraviesa, rotación que transmite a un generador eléctrico acoplado a ella (normalmente un alternador).
La electricidad producida por el generador eléctrico o alternador (unos 20.000 V) se eleva (mediante un transformador) a una tensión adecuada para ser vertida a la red de transporte eléctrico (unos 400.000 V) que transportan la energía eléctrica hasta los puntos de consumo en que de nuevo se disminuye la tensión a la necesaria por el consumidor (debido a que el cable necesario para su transporte será más reducido cuanto mayor sea la tensión).
Finalmente, el vapor que abandona la turbina (que ya lo hace a baja presión) es enfriado en un elemento llamado 'condensador' para ser transformado nuevamente en agua, que es devuelta a la caldera repitiéndose el ciclo. Es necesario condensar el vapor final a agua, pues se obtiene mayor eficiencia en su bombeo para devolverla a la caldera.
En la imagen vemos el esquema de funcionamiento.
Según el combustible utilizado tendríamos:
En la actualidad se están probando:
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El funcionamiento de una central nuclear es básicamente igual al de cualquier central termoeléctrica, pero la necesaria caldera que transforma el agua en vapor es sustituida por un reactor en que el calor se consigue por la fisión de átomos de uranio enriquecido. Existen dos tipos de reactores:
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En el siguiente vídeo, creado por la Empresa Nacional de Electricidad, S.A. (ENDESA), se describe el funcionamiento de una central nuclear.
Los residuos radiactivos son residuos que no tienen un propósito práctico. Son subproductos de las actividades en las que se utilizan o producen materiales radiactivos con fines médicos, industriales o de investigación, las centrales nucleares, así como los procesos de obtención de combustible para reactores o armas nucleares.
En España, el concepto de residuo radiactivo está definido en la ley sobre energía nuclear (articulo 2º - 9) como 'cualquier material o producto de desecho, para el cual no está previsto ningún uso, que contiene o está contaminado con radionucleidos1Un radionucleido es un átomo que tiene un exceso de energía nuclear, lo que lo hace inestable. Este exceso de energía puede ser utilizado de tres maneras: emitida desde el núcleo como radiación gamma; transferida a uno de sus electrones para liberarlo como un electrón de conversión interna; o utilizada para crear y emitir una nueva partícula (partícula alfa o partícula beta) desde el núcleo. Los radioisótopos se producen naturalmente o artificialmente en reactores nucleares, ciclotrones, aceleradores de partículas o generadores de radioisótopos. en concentraciones o niveles de actividad superiores a los establecidos por el Ministerio de Industria y Energía, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear'.
A fin de gestionar estos y el desmantelamiento de las centrales nucleares, el Parlamento creó, mediante el Real Decreto 1522/1984 de 4 de julio, Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A. (ENRESA).
En el siguiente vídeo, creado por ENRESA, se trata sobre 'la Radiactividad y la Gestión de los Residuos Radiactivos'. Se definen los distintos tipos de residuos radiactivos: de muy baja, baja, media y alta actividad, así como su gestión y almacenamiento.
También se trata de la gestión del desmantelamiento de una central nuclear una vez que esta ha alcanzado su vida útil.
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En 1989, en la sala de turbinas del grupo I de la central nuclear de Vandellós, se declaró un incendio. No hubo emisión radiactiva al exterior, pero el accidente comportó el cierre de la central y el primer desmantelamiento de una planta nuclear, ya que las inversiones necesarias para ponerla de nuevo en funcionamiento, cumpliendo los requisitos de Consejo de Seguridad Nuclear, no eran rentables.
Los residuos radiactivos fueron trasladados y almacenados en Francia. Los desechos que, inicialmente estaba previsto repatriarlos en 2010, luego en 2015, a mediados de 2017… y actualmente, al menos cinco años más y, en el peor de los casos, puede acabar siendo durante otra década más, debido al retraso en la construcción de un almacén de residuos nucleares en España.
Por dicho motivo, la sociedad pública ENRESA, encargada de la gestión de los residuos radiactivos españoles, amplía un y otra vez el contrato de almacenamiento en la Hague (Francia), almacenamiento que nos cuesta actualmente la 'módica' cantidad de unos 77.000 euros al día.
Seguimos y seguiremos pagando debido al retraso que han ido acumulando los sucesivos gobiernos en la construcción del almacén temporal centralizado de residuos radiactivos de alta actividad, que tenía que estar listo en el 2010. Y es que, a pesar de haberse determinado el emplazamiento de dicho almacén (se seleccionó en 2011 la localidad de Villar de Cañas (Cuenca)), el proyecto se encuentra actualmente paralizado.
Actualmente, aunque en España existe un almacén de residuos radiactivos de baja y media actividad (El Cabril (Córdoba)), y se estima que tenga capacidad para albergar los residuos producidos en el país hasta cerca de 2030, no existe ningún almacenamiento centralizado de residuos de alta actividad (los generados por las centrales de los que se producen unas 160 toneladas anuales), por lo que se almacenan temporalmente en piscinas situadas en las propias centrales.
Por tanto, estos residuos de alta actividad deben de ser trasladados a almacenamientos en otros países, lo que, como ya he dicho, nos cuesta unos 77.000 euros diarios.
Hoy por hoy, y aunque el gobierno de España aprobó por unanimidad, en 2004, el sexto Plan General de Residuos Radiactivos de España, que contemplaba la construcción de un almacén de residuos de alta actividad centralizado, que finalmente se determinó sería construido en la localidad conquense de Villar de Cañas, este proyecto se encuentra paralizado, por lo que según el calendario de desmantelamiento de las centrales actualmente en operación, los residuos de alta actividad de estas deberán ser enviados a almacenamientos en otros países, incrementando así el coste diario por su almacenamiento. Este es otro factor desfavorable a la construcción de nuevas centrales.
El Gobierno ha puesto en marcha el proceso para actualizar el Plan General de Residuos Radiactivos, la hoja de ruta a largo plazo sobre cómo gestionar los desechos, cómo desmantelar las centrales nucleares y cuánto va a costar hacerlo todo. La propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica contempla dos alternativas sobre qué hacer con los residuos nucleares durante los próximos 60 años: mantener el proyecto de construir un solo cementerio nuclear centralizado o instalar siete almacenes por toda España, uno en cada una de las centrales nucleares del país.
En el caso de que finalmente se opte por levantar siete almacenes, el objetivo del Gobierno es que el almacén de Vandellós que serviría para repatriar los residuos ahora en Francia esté operativo en 2027, según se recoge en el borrador del Plan General de Residuos Radiactivos hecho público. Si la alternativa finalmente pasa por construir un solo cementerio nuclear central, el plan del Ejecutivo es que esté en funcionamiento en 2030. Desde el sector nuclear ese plazo se considera inviable y como las compañías energéticas auguran que como pronto podría operar en 2032.
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Aproximadamente un 10 % de la producción mundial de electrcidad es de origen nuclear y es generada en 31 países, los cuales se localizan principalmente en Europa, Norteamérica y Asia Oriental.
Algunos países que operaron centrales nucleares en el pasado, no disponen en la actualidad de centrales nucleares en funcionamiento, tal es el caso de Italia que las cerró en 1990 y Alemania en 2023. Austria (central nuclear de Zwentendorf) y Filipinas (central nuclear de Bataan) construyeron una central nuclear cada una, pero nunca la pusieron en funcionamiento.
Suecia y Bélgica inicialmente contaban con políticas de desmantelamiento progresivo, pero ahora se han alejado de sus planes originales (ver cuadro adjunto). Filipinas reactivó su programa nuclear en 2022 y podría intentar poner en funcionamiento la central nuclear de Bataan, inactiva desde 1984. Kazajistán eliminó la energía nuclear en 1999, pero planea reintroducirla posiblemente para 2035. Otros países están construyendo o se replantean construir nuevas centrales nucleares.
De los 31 países con centrales nucleares en funcionamiento, solo Francia , Eslovaquia , Bélgica y Ucrania las utilizan como fuente principal de su suministro eléctrico, mientras que otros países cuentan con una capacidad significativa de generación de energía nuclear, siendo los mayores productores de electricidad nuclear Estados Unidos, seguido de China.
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En el cuadro adjunto podemos apreciar la tendencia a construir nuevas cetrales, en número superior a las que, por unos u otros motivos, han dejado de funcionar.
| País | Reactores | Capacidad (MW) | Generación (GWh) | % total | Factor de capacidad (%) | ||
| En uso | Suspendido | En costrucción | |||||
| Todo el mundo | 416 | 23 | 62 | 379.000 | 2,617.530 | 8,48 | 84,6 |
| Argentina | 3 | 0 | 1 | 1.641 | 10.449 | 7,4 | 72,5 |
| Armenia | 1 | 0 | 0 | 416 | 2.629 | 30,8 | 72,5 |
| Bangladesh | 0 | 0 | 2 | 2.160 | - | - | - |
| Bielorrusia | 2 | 0 | 0 | 2.220 | 14.735 | 36,3 | 77,0 |
| Bélgica | 5 | 0 | 0 | 3.908 | 29.732 | 57,3 | 86,9 |
| Brasil | 2 | 0 | 1 | 1.884 | 14.862 | 2,3 | 89,67 |
| Bulgaria | 2 | 0 | 0 | 2.006 | 15.110 | 41,6 | 85,1 |
| Canadá | 19 | 0 | 0 | 13.744 | 81.156 | 13,4 | 68,2 |
| China | 57 | 0 | 29 | 55.320 | 417.518 | 4,7 | 90,9 |
| Rep. Checa | 6 | 0 | 0 | 3.963 | 28.049 | 40,2 | 81,4 |
| Egipto | 0 | 0 | 4 | 4.400 | - | - | - |
| Filandia | 5 | 0 | 0 | 4.369 | 31.128 | 39,1 | 84,1 |
| Francia | 57 | 0 | 0 | 63.000 | 364.390 | 67,3 | 74,2 |
| Hungría | 4 | 0 | 0 | 1.916 | 15.163 | 47,1 | 90,6 |
| India | 20 | 4 | 6 | 6.920 | 49.910 | 3,3 | 84,4 |
| Iran | 1 | 0 | 1 | 915 | 6.439 | 1,7 | 78,7 |
| Japón | 14 | 19 | 2 | 31.679 | 77.539 | 5,6 | 29,5 |
| México | 2 | 0 | 0 | 1.552 | 11.978 | 4,8 | 90,8 |
| Países Bajos | 1 | 0 | 0 | 482 | 3.385 | 2,8 | 80,3 |
| Pakistán | 6 | 0 | 1 | 3.262 | 22.783 | 16,7 | 86,4 |
| Rumania | 2 | 0 | 0 | 1.300 | 10.044 | 19,8 | 90,7 |
| Rusia | 37 | 0 | 4 | 27.727 | 202.104 | 17,8 | 85,3 |
| Eslovaqui | 5 | 0 | 1 | 2.302 | 16.958 | 60,6 | 87,8 |
| Eslovenia | 1 | 0 | 0 | 696 | 5.551 | 35,0 | 91,1 |
| Sudáfrica | 2 | 0 | 0 | 1.854 | 7.835 | 3,9 | 47,6 |
| Corea del Sur | 26 | 0 | 2 | 25.609 | 179.407 | 31,7 | 79,6 |
| España | 7 | 0 | 0 | 7.123 | 52.129 | 19,9 | 88,5 |
| Suecia | 6 | 0 | 0 | 7.008 | 48.697 | 29,1 | 82,5 |
| Suiza | 4 | 0 | 0 | 2.973 | 23.033 | 28,6 | 89,3 |
| Turquia | 0 | 0 | 4 | 4.456 | - | - | - |
| Ucrania | 15 | 0 | 2 | 13.107 | 81.126 | 55,0 | 71,0 |
| Emiratos Árabes Unidos | 4 | 0 | 0 | 5.348 | 36.504 | 21,8 | 89,5 |
| Reino Unido | 9 | 0 | 2 | 5.883 | 37.295 | 12,3 | 72,7 |
| Estados Unidos | 94 | 0 | 0 | 96.952 | 781.945 | 18,2 | 92,5 |
| Fuente: Participación de la energía nuclear en la generación de electricidad en 2024". OIEA. | |||||||
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Cerca de una cuarta parte de la energía de la UE es nuclear y más de la mitad se produce en Francia. En total, hay más de 150 reactores en funcionamiento en los 27 Estados miembros. En la actualidad, Europa se enfrenta a uno de los retos más importartes desde su constitución. La creación de una política energética común que responda a dos objetivos: limitar la dependencia de terceros países (como Rusia o los países del Golfo) y la transición energética para limitar las emisiones de carbonos. En la lucha por liderar esta transformación energética existen dos posturas opuestas. Por una parte, la liderada por Francia y Polonia y, por la otra, por Alemania y España.
Francia es, dentro de Europa, el país con mayor producción de energía nuclear y el que dispone de mayor número de centrales nucleares (56) planeando construir 6 más, mientras que Polonia es uno de los pocos países de Europa Central sin energía nuclear. Los intentos por construir una planta de energía en la década de 1980 se vieron frustrados por el desastre de Chernóbil de 1986 y por los problemas financieros de Polonia, cuya economía sufrió mucho en los primeros compases de su etapa capitalista. Pero los actuales planes nucleares de Varsovia son ambiciosos y Polonia trabaja a pasos agigantados para comenzar a construir su primera central nuclear en 2026, y la posterior construcción de cinco centrales más, hasta llegar a un número de 6 en 2040.
Por otra parte, hace apenas una década, tras el accidente de Fukushima, Alemania toma la decisión de cerrar todas sus centrales nucleares, y en España, el Gobierno español, junto a empresas eléctricas y organismos reguladores, ha diseñado un plan progresivo para cerrar todas las centrales nucleares en funcionamiento antes de 2035.
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12 países de la U. E. quieren triplicar su capacidad nuclear. Mientras que el cierre definitivo de las centrales nucleares en España está previsto para dentro de diez años, aunque el primer cierre tendrá lugar en dos años. Esta postura contrasta con los planes para las nucleares del resto de países de la Unión Europea en la que muchos gobiernos están retrasando o cancelando el cierre de sus centrales o construyendo más, mientras que algunos de los países que no tienen energía nuclear consideran adoptarla.
Otros países de la Unión Europea también están redoblando su apuesta por la energía nuclear. En 2023, 22 países, entre ellos doce de la UE, firmaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP) un compromiso para triplicar su capacidad nuclear de cara al año 2050, como recogió el Departamento de Energía de Estados Unidos.
Los países de Europa mantienen su energía nuclear. El pasado mayo, el gobierno de Bélgica derogó una ley de 2003 que prohibía la construcción de nuevas centrales nucleares. En febrero, con el apoyo de la Comisión Europea, había extendido hasta 2035 la vida útil de dos de sus reactores, cuyo cierre se preveía para este año.
"El viento está cambiando, y no sólo en Bélgica: también en Italia, Países Bajos, Reino Unido, Suiza, Europa del Este ... Durante la campaña electoral en Alemania, la CDU volvió a poner el tema de la energía nuclear sobre la mesa, aunque no se concretara",
dijo el ministro belga de energía.
"Hoy hay una certeza: sin nuclear, el mix energético no se sostiene. El hecho de que una ministra ecologista (Tinne Van der Straeten) acabara prolongando Doel 4 y Tihange 3 por 10 años en la pasada legislatura es la mejor prueba de la importancia de la energía nuclear",
dijo Mathieu Bihet (ministro belga de energía), dando tratamiento de 'certeza' a una de las muchas 'opiniones' que circulan sobre la energía nuclear.
En la actualidad, cerca de una cuarta parte de la energía de la UE es nuclear y más de la mitad se produce en Francia. En total, hay más de 150 reactores en funcionamiento en los 27 Estados miembros.
Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chequia, Finlandia, Francia, Hungría, Italia, los Países Bajos, Polonia y Suecia figuran entre los países firmantes de una declaración en la que se pide a los reguladores que 'liberen plenamente' el potencial de la energía nuclear y 'faciliten las condiciones de financiación' para apoyar la ampliación de la vida útil de los reactores nucleares existentes.
Los líderes de la UE afirmaron que la crisis energética y la dependencia del exterior son razones de peso para apostar por la energía nuclear, además de su 'potencial para descarbonizar los sistemas energéticos' y 'proporcionar electricidad asequible'.
Francia, el mayor producto de energía nuclear de la U. E., ha peleado duro para que la Unión Europea considere a la nuclear como una energía verde y sostenible, consiguiendo recabar apoyos de Bulgaria, Croacia, República Checa, Finlandia, Hungría, Polonia, Rumania y Eslovenia. y finalmente el Parlamento Europeo ha dado luz verde a la propuesta de la Comisión Europea de incluir el gas y las centrales nucleares dentro de la taxonomía verde2La taxonomía verde es un sistema de clasificación que establece qué actividades económicas son consideradas ecológicamente sostenibles, sirviendo como una herramienta para orientar las inversiones hacia actividades beneficiosas para el medio ambiente. Se basa en criterios científicos y objetivos para clasificar actividades en categorías como mitigación y adaptación al cambio climático, protección de la biodiversidad y economía circular, ayudando a prevenir el "lavado verde" y fomentando la transparencia en la sostenibilidad., de tal forma que estas dos tecnologías se equipararán a las energías renovables en los programas de finanzas sostenibles.
En resumen, la Comisión Europea reconoció la energía nuclear como una actividad de transición 'verde' hasta 2045, permitiendo que las inversiones en centrales nucleares y de gas sean consideradas sostenibles para ayudar en la transición energética hacia las renovables. Esta decisión, aunque controvertida, facilita el acceso a fondos y la atracción de inversores para estos proyectos, a pesar de que el grupo de expertos de la UE había rechazado previamente incluir la energía nuclear y el gas en la lista de inversiones verdes. La decisión fue criticada por algunos países y organizaciones, que amenazaron con llevarla a los tribunales.
Además, Bruselas considera hidrógeno renovable el que se fabrique con un 90 % de electricidad renovable y clasifica el 'hidrógeno bajo en carbono' como aquel 'que deriva de fuentes no renovables que produzcan al menos 70 % menos emisiones de gases de efecto invernadero que el gas natural fósil a lo largo de todo su ciclo de vida', lo que da cabida al hidrógeno de origen nuclear.
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Europa se enfrenta a uno de los retos más importarte desde su constitución. La creación de una política energética común que responda a dos objetivos: limitar la dependencia de terceros países (como Rusia o los países del Golfo) y la transición energética para limitar las emisiones de carbonos. Dos coaliciones opuestas se enfrentan entre sí para liderar esta transformación energética: una liderada por Francia y Polonia y la otra por Alemania y España. Aunque hay razones ideológicas para esta 'guerra civil energética', se trata más bien de una rivalidad económica, cuyo desenlace determinará el futuro energético de Europa.
Las minicentrales de energía nuclear son los reactores modulares pequeños (SMR), que son reactores nucleares de fisión más pequeños y con una capacidad de generación de hasta 300 MW(e). Estos se diferencian de las centrales tradicionales porque son más pequeños, pueden ser prefabricados, transportados en componentes, y son ideales para aplicaciones descentralizadas o remotas, como el suministro a redes existentes sin capacidad suficiente o a lugares remotos.
Son centrales de menor potencia, que producen menos electricidad que los reactores convencionales (que superan los 1000 MWe), haciéndolos adecuados para redes eléctricas más pequeñas o para aplicaciones específicas como la desalinización de agua o la producción de hidrógeno. Tenemos el caso de grandes empresas tecnológicas como Google o Amazon que han decidido invertir en el desarrollo de sus propias plantas nucleares. Su apuesta se enfoca en los pequeños reactores modulares (SMR), instalaciones compactas capaces de generar suficiente energía para satisfacer la creciente demanda que generan sus centros de datos y las tecnologías de inteligencia artificial.
Las minicentrales disponen de seguridad mejorada, incorporando sistemas de seguridad pasivos, que se basan en principios físicos (como la gravedad o la convección natural) para apagar el reactor de forma automática en caso de emergencia, sin requerir intervención humana ni sistemas activos externos.
Estas minicentrales estas siendo desarrolladas y construidas por la empresa Rolls-Royce. El Reino Unido ha seleccionado a la empresa para construir la primera de estas centrales en Gales.
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En el siguiente vídeo se ve como compañías tecnológicas tales como Google y Amazon se lanzan a producir energía nuclear: la revolución atómica para alimentar la Inteligencia Artificial.
Hace apenas una década, tras el accidente de Fukushima y la decisión de Alemania de cerrar todas sus centrales nucleares, esta fuente de energía parecía destinada a quedar en un segundo plano, al menos en los países occidentales, donde el interés se había centrado en las energías renovables, especialmente la eólica y la solar. Sin embargo, la energía nuclear está experimentando un inesperado resurgir impulsado por grandes empresas tecnológicas como Google, Microsoft y Amazon, que han decidido invertir en el desarrollo de sus propias plantas nucleares. Su apuesta se enfoca en los pequeños reactores modulares (SMR), instalaciones compactas capaces de generar suficiente energía para satisfacer la creciente demanda que generan sus centros de datos y las tecnologías de inteligencia artificial. Estas compañías buscan una fuente de energía estable y libre de emisiones de gases de efecto invernadero, algo que las energías renovables no pueden garantizar de manera continua sin sistemas de almacenamiento masivo.
En el siguiente vídeo (en inglés y con subtítulos en inglés) se trata sobre las minicentrales modulares que están siendo desarrolladas y fabricadas por la empresa Rolls-Royce.
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Aunque el Gobierno español se mantiene en su plan de cierre de centrales nucleares entre 2027 y 2035, algunas voces políticas y expertas, como el PP, Juntos, y la Agencia Internacional de la Energía, han planteado la necesidad de replantear este cierre. Las empresas eléctricas también han sugerido prorrogar la vida útil de algunos reactores. Los argumentos para un replanteamiento incluyen la incertidumbre geopolítica y la dependencia del gas, mientras que el Gobierno insiste en que el cierre será ordenado y reemplazado por renovables.
Actualmente, el debate sobre el cierre de las centrales nucleares en España se intensifica, con posturas enfrentadas sobre el plan de cierre progresivo pactado entre el Gobierno y las eléctricas entre 2027 y 2035. Los argumentos en contra del cierre incluyen el riesgo de pérdida de empleos, el impacto en el precio de la electricidad y la preocupación de que las energías renovables no puedan cubrir toda la demanda, mientras que los argumentos a favor se centran en la seguridad, la gestión de residuos y el desarrollo de energías limpias.
Por otra parte, después del apagón masivo del 28 de abril de 2025, se concluyó que el problema no es tener muchas renovables, sino que estas tecnologías no aportan inercia al sistema eléctrico, como sí hacen la hidráulica, la nuclear o los ciclos combinados.
Además, tras la solicitud por carta al Ministerio para la Transición Ecológica, el pasado día 31 de julio de 2025, de las dos principales compañías eléctricas, Endesa e Iberdrola, el Gobierno se abre a extender la vida de las centrales nucleares si no encarece el recibo de la luz.
Por otra parte, el presidente ejecutivo de Iberdrola, Ignacio Galán, ha señalado recientemente que los precios de la electricidad podrían aumentar más de un 25% si España cierra sus centrales nucleares, repitiendo lo que califica como 'el gran error' cometido por Alemania. Según un análisis citado por Galán, el apagón nuclear en España provocaría un aumento del precio mayorista de la electricidad de unos 37 €/MWh, lo que dispararía las facturas eléctricas un 23% para el sector doméstico y las pymes, y hasta un 35% para la industria.
Mientras España avanza hacia el apagón nuclear, Europa parece moverse en dirección contraria. Así, mientras que el cierre definitivo de las centrales nucleares en España está previsto para dentro de diez años, aunque el primer cierre tendrá lugar en dos años, la percepción internacional sobre la energía nuclear ha cambiado 180º debido a dos factores: la lucha contra el cambio climático y el foco en reducir emisiones. La energía nuclear puede tener otros problemas, pero no produce CO₂.
En resumen, que el cierre de las centrales nucleares en España se está convirtiendo en el típico 'culebrón' televisivo, de esos que no tienen fin.
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El gran apagón del 28 de abril de 2025 en España fue causado por una combinación de factores, incluyendo la alta dependencia de energías renovables de alta penetración, que carecen de la inercia del sistema eléctrico tradicional, y la caída inesperada de dos centrales eléctricas que provocó un efecto en cascada. Los operadores señalaron que el problema se originó en una planta fotovoltaica que provocó oscilaciones en la frecuencia.
Las energías renovables, como la solar fotovoltaica y la eólica, que eran la fuente mayoritaria en el momento del apagón (en otras ocasiones estas energías renovables también han sido mayoritarías sin haber habido incidentes), no generan la inercia que sí proporcionan las centrales térmicas y nucleares. Esta falta de inercia, pues al no estar en funcionamiento bastantes centrales térmicas y nucleares, con generadores rotatorios capaces de mantener la estabilidad ante desequilibrios, hizo que el sistema fuera más sensible a perturbaciones. Las renovables con conversores electrónicos no aportan esta estabilidad.
Por tanto, inicialmente se desconectaron dos centrales eléctricas, lo que produjo un efecto domino, pues otras, por medidas de autoprotección, se empezaron a desconectar automáticamente de la red. En total se perdieron 15 GW en tan solo 5 segundos. Esta elevada pérdida de potencia generada, junto al hecho de que las centrales de energía renovables fuesen mayoritarias y no pudiesen aportar la inercia que el sistema eléctrico necesitaba para recobrar el equilibrio, fue lo que hizo que el sistema se volviese cada vez más inestable, hasta llegar al 'cero' que todos padecimos.
A la comentada insuficiencia de inercia por la poca generación hidráulica, nuclear o de ciclo combinado, se suma el hecho de que la Península Ibérica se puede considerar como una 'isla energética', al disponer de solo dos interconexiones con Francia y otras dos con Marruecos. España se encuentra a la cola de la interconexión eléctrica en Europa, aplazando hasta después de 2030 las nuevas interconexiones eléctricas con Francia por los Pirineos.
A día de hoy, la interconexión efectiva entre España y Francia representa apenas un 3% de la capacidad de generación instalada, muy lejos del 10% que marcaba la Comisión Europea como objetivo para 2020 y aún más lejos del 15% fijado para 2030. También como autoprotección, dichas interconexiones se abrieron en el momento del fallo. Si la interconexión hubiese sido mayor, un sistema más grande es más robusto y permite que este tipo de fallos tengan un impacto menor.
En resumen, la generación eléctrica renovable no causó el apagón, pero su tecnología no ayudó a evitar la propagación.
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En el siguiente vídeo se explica, el fallo eléctrico sin precedentes, que el pasado 28 de abril de 2025, dejó sin luz a toda la Península Ibérica durante cinco segundos, afectando a más de 45 millones de personas. En esos apenas cinco segundos se perdieron 15 GW, lo que equivalía al 60% de la demanda en ese momento.
Aunque no fueron la causa del apagón, las energías renovables no pudieron sostener el sistema durante la oscilación de frecuencia que desencadenó la desconexión masiva. El problema no es tener muchas renovables, sino que estas tecnologías no aportan inercia al sistema eléctrico, como sí hacen la hidráulica, la nuclear o los ciclos combinados. Esta falta de masa rotatoria hace más vulnerable al sistema ante alteraciones bruscas. Es clave acompañar el crecimiento de renovables con mecanismos de soporte que ayuden a estabilizar la frecuencia y dar firmeza a la red.
A esta debilidad técnica se suma un problema estructural: la escasa interconexión eléctrica de España con el resto de Europa. Con solo dos enlaces con Francia y dos con Marruecos, la red peninsular es en la práctica una 'isla energética', sin suficiente respaldo externo para absorber desajustes internos. Un sistema más grande es más robusto y permite que este tipo de fallos tengan un impacto menor.
En el momento de escribir este tema, el pleno del Congreso ha rechazado (13-11-2025), gracias a la abstención de Junts, la enmienda que incorporó el PP en el Senado al proyecto de Ley de Movilidad Sostenible para suprimir la 'fecha de cese definitivo' de las centrales nucleares de Almaraz, Ascó I y Cofrentes.
En resumen, el voto de los partidos nacionalistas catalanes ha sido decisivo para desestimar una iniciativa del PP que evitaría el cierre de centrales atómicas y las prorrogaría más allá de 2035.
Con lo que los independentistas de Junts y ERC (que quieren lo mejor para España, ¿Verdad?) tienen en sus manos el futuro de las nucleares en España. ¿Politiqueo o realidad?
De todas formas, las cosas quedan más o menos igual. El calendario de cierre de centrales nucleares sigue en pie, lo que no implica que se descarte el prorrogar la vida útil.
Volvamos al dilema de si podemos prescindir de la energía nuclear. Queremos un sistema eléctrico basado 100 % en energía renovables, pero está por demostrar, como se ha indicado al indicar las causas de apagón del 28 de abril, que el sistema eléctrico pueda sostenerse sin la estabilidad aportada por las centrales nucleares.
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La fusión nuclear es considerada la energía del futuro por su potencial para generar electricidad limpia, segura y casi inagotable, ya que no produce gases de efecto invernadero ni residuos de alta actividad. A diferencia de la energía de fisión actual, la fusión une núcleos atómicos ligeros para liberar energía de manera similar a como lo hacen las estrellas. Aunque el desarrollo comercial a gran escala aún está a décadas de distancia, los proyectos internacionales como el ITER3El proyecto ITER es el experimento de fusión nuclear más grande del mundo, que busca demostrar la viabilidad científica y técnica de la fusión como fuente de energía limpia. Liderado por una colaboración internacional de 35 países, construye un reactor tokamak (dispositivo experimental para la fusión nuclear que utiliza potentes campos magnéticos para confinar y calentar plasma de hidrógeno en una cámara en forma de rosquilla, o toroidal) en el sur de Francia que utilizará imanes potentes para confinar plasma de hidrógeno a temperaturas extremas, imitando el proceso que ocurre en las estrellas. El objetivo final es allanar el camino para la generación futura de electricidad a partir de la fusión nuclear, aunque los objetivos iniciales incluyen la obtención del primer plasma para 2025 y operaciones con combustible para 2035. y los recientes avances experimentales demuestran que la fusión podría ser una pieza clave en la transición energética futura.
Como argumentos a favor de la fusión nuclear, se puede considera que:
La investigación en fusión nuclear ha logrado hitos significativos:
Sin embargo, persisten desafíos tecnológicos importantes para su comercialización:
Aunque todavía faltan décadas para la comercialización a gran escala, los recientes avances tecnológicos y el aumento de la inversión sugieren que la fusión nuclear está más cerca que nunca de convertirse en una realidad transformadora.
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En el siguiente vídeo se trata del reactor de fusión nuclear más grande del planeta: el International Thermonuclear Experimental Reactor (ITER). Imagina temperaturas diez veces más calientes que el sol, campos magnéticos alucinantes y partículas que desafían el orden natural. ¿Será la fusión nuclear la energía del futuro?
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